Hemodiálisis, tratamiento eficaz en el cuidado y mantenimiento de la enfermedad renal crónica

Salud

El 10% de la población mundial sufre de alguna enfermedad renal crónica y Guatemala es uno de los países con mayor incidencia y prevalencia de este tipo de enfermedad en América Latina. Se dice que una persona tiene insuficiencia renal cuando los riñones no son capaces de filtrar adecuadamente las toxinas y otras sustancias de desecho de la sangre, lo que provoca que la persona presente distintos síntomas debido a la acumulación de toxinas y exceso de agua en el organismo.

La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología que se asocia a la diabetes y enfermedades cardiovasculares principalmente. Es la disfunción progresiva de unidades funcionales del riñón, hasta perder la capacidad de filtrar sustancias tóxicas. Desafortunadamente, esta enfermedad no tiene síntomas hasta que los riñones están muy dañados y cuando es muy severo, pueden dejar de trabajar.

Para reemplazar la pérdida de la función renal, el paciente puede someterse a alguna de las siguientes opciones de tratamiento: diálisis peritoneal o hemodiálisis y trasplante de riñón.  

Las personas que viven con enfermedad renal anhelan mantener su calidad de vida, poder mantener su rol, su funcionamiento social y al mismo tiempo, tener una apariencia normal y una sensación de control sobre su salud y bienestar. La hemodiálisis es un tratamiento para filtrar las toxinas y el agua de la sangre, como lo hacían los riñones cuando estaban sanos. Aunque no es una cura para la insuficiencia renal, es una terapia que ayuda a que el paciente se sienta mejor y viva más tiempo, pues ayuda a controlar la presión arterial y a equilibrar los minerales importantes en la sangre, particularmente el potasio, el sodio y el calcio.

Hemodiálisis, mejor calidad de vida

La hemodiálisis es un tratamiento de purificación sanguínea en el cual, la  máquina de diálisis bombea la sangre a través de un filtro conocido como dializador o “riñón artificial” y la devuelve al organismo. La sangre entra por un extremo del filtro y atraviesa una gran cantidad de fibras huecas muy delgadas. A medida que la sangre pasa a través de estas fibras, que poseen pequeños orificios conocidos como poros, una solución llamada “líquido de diálisis” circula en dirección opuesta a la sangre por la parte externa de las fibras.  Esta circulación opuesta permite que las toxinas de la sangre pasen al líquido de diálisis a través de los poros, filtrando de esta manera la sangre, la cual regresa al organismo libre de toxinas.

Las personas que reciben su tratamiento de hemodiálisis continuamente dejan claro que se sienten mejor, con más energía y menos náuseas, y duermen mejor, haciendo evidente que poseen una mejor calidad de vida. Además de la frecuencia con que se recibe el tratamiento – idealmente 3 veces por semana -, existen 3 características del dializador que son determinantes en la calidad del tratamiento y la depuración de la sangre:

  1. Tamaño: existen diferentes medidas de dializador, los cuales se adecúan al peso y constitución física de cada paciente.
  2. Membranas:  el filtro dializador debe contar con membranas de alto flujo para que puedan eliminar una gran variedad de toxinas urémicas, para que los resultados sean óptimos y la calidad de vida del paciente en realidad se vea mejorada después de cada terapia.  
  3. Libres de Bisfenol A (BPA):  el Bisfenol A es una sustancia química que afecta el sistema hormonal de las personas, el cual está presente en diversos materiales plásticos a base de policarbonato de uso diario y los alimentos enlatados, que se absorbe fácilmente por el organismo.  Por su condición, los pacientes renales no pueden eliminar por la orina esta sustancia y por lo mismo, deben verificar que el filtro dializador que utilizan en sus terapias también sea libre de BPA (algunos dializadores lo tienen en la carcasa de policarbonato o en las mismas membranas que son fabricadas con polisufona).  

Desafío

Cuando una persona es diagnosticada con enfermedad renal resulta ser un gran desafío, tanto para el paciente como para las personas que lo rodean, sin embargo, con la terapia y filtros adecuados, el tratamiento de hemodiálisis resulta efectivo para que el paciente renal crónico pueda llevar una vida normal y de calidad, además de una correcta educación alimentaria y seguimiento médico.

En Guatemala se tiene registro que los departamentos con mayor incidencia de pacientes con  enfermedad renal crónica son Santa Rosa, Guatemala, Escuintla, Jutiapa, Sacatepéquez, Suchitepéquez, Retalhuleu, El Progreso, Jalapa y Quetzaltenango. En 2019, la prevalencia registrada era de 9,245 pacientes a nivel nacional.

A través de las unidadesde Corporación Integral de Diálisis –CID–, ubicadas de forma estratégica en distintos departamentos del país donde hay mayor incidencia de enfermedad renal, Nipro atiende a más de 4000 pacientes con enfermedad renal crónica -lo que implica cerca de 624 mil terapias de hemodiálisisal año-, cuidando también de su bienestar integral.