La cadena de frío es un elemento fundamental para conservar adecuadamente los productos lácteos y mantener sus características durante el período recomendado de almacenamiento. Su importancia no termina en los procesos de producción, transporte o comercialización: una vez que el producto llega al hogar, las prácticas de refrigeración también forman parte de este cuidado. Leche, quesos, crema, yogur y otros productos lácteos pueden experimentar cambios cuando permanecen durante períodos prolongados fuera de refrigeración o cuando están expuestos a variaciones constantes de temperatura. Entre ellos pueden presentarse pérdida de frescura, modificaciones en la textura y una disminución de algunas características de calidad. Para Pasajinak, el cuidado de los productos lácteos forma parte de una cadena que involucra diferentes etapas, desde su elaboración y almacenamiento hasta su llegada al consumidor. En cada una de ellas, mantener condiciones adecuadas de conservación contribuye a preserv...
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